Alimentación Complementaria, lo que debes saber y más

Hasta hace algunos años, las madres alimentaban a sus hijos únicamente con leche materna, los niños, por ende, tenían contacto con otros alimentos solo al cumplir el año, hoy en día, existe un método alimenticio que ha cambiado el estilo de vida de muchas familias. Te invitamos a leer este artículo sobre la alimentación complementaria, para que aprendas todo lo que necesitas saber sobre el tema.

¿Qué es la alimentación complementaria?

Desde el principio de los tiempos, el principal alimento que consumen los bebés es la leche materna, durante algunos meses esta es la única sustancia que le aportan los nutrientes necesarios a su organismo. Ahora y gracias a diversos estudios en el campo, se ha demostrado que a partir de los 6 meses se pueden empezar una alimentación complementaria.

La misma es definida como un complemento adicional a la dieta base de leche, bien sea leche artificial o leche materna. Desde su nacimiento hasta el año de vida, el único alimento que realmente necesitan para desarrollarse y crecer es la leche, a pesar de que no existen otros alimentos que puedan ser introducidos antes de los seis meses que ofrezcan aún más nutrientes, muchos padres modernos han decidido ir por la ruta de la alimentación complementaria e introducir poco a poco a sus bebés a dietas más completas y saludables.

No se busca sustituir la leche materna o artificial, la idea de este nuevo estilo de vida para bebés es que vayan explorando nuevas texturas, sabores y que experimenten con la comida, haciendo un contacto más rápido con los alimentos que van a consumir el resto de su vida.

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ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA

¿Cuándo debe comer un bebé?

Definir exactamente cuándo debe comer un bebé dentro de la alimentación complementaria es un poco difícil, ya que no existe una medida de tiempo  exacta, es un proceso que va sucediendo a un ritmo individual. Lo que sí se sugiere es la cantidad, donde se recomienda que solo se empiecen con porciones equivalentes a una o dos cucharadas de los ingredientes que se desean introducir y si el niño acepta la comida, entonces la cantidad puede ir aumentando progresivamente.

Hasta ese momento, el bebé se ha estado alimentando por demanda, es decir, no tiene un horario establecido, come cuando tiene hambre. Dentro de la alimentación complementaria se debe seguir el mismo ritmo de alimentación que el niño ha estado cumpliendo, debe comer cuando demande comer.

Las tablas de nutrición indican que por lo menos un niño de 6 meses debe comer entre 491 – 779 calorías diarias, mientras que las niñas entre 351-819 calorías diarias. Estos índices pueden variar mucho dependiendo de las condiciones individuales de los niños, pero es una idea general para lograr tener un estimado de consumo.

Los niños son muy diferentes entre sí, incluso los mismos hermanos de una familia, cada niño tendrá sus propias reglas acerca de cuánto desean comer y cuándo. La alimentación complementaria no se trata de obligar a un niño a consumir ciertos alimentos, sino a introducirlo lentamente a nuevas experiencias siempre y cuando, estas respeten su ritmo individual de desarrollo.

¿Comida triturada o en papillas?

Durante los primeros años de evolución de la alimentación complementaria, se establecía que todos los alimentos que eran introducidos debían ser ofrecidos como una papilla, la idea de esto era que los bebés pudieran consumirla de la misma manera que lo hacían con la leche, tragar sin la necesidad de masticar.

Hoy en día, los estudios han demostrado la inutilidad de acostumbrar a un niño a la papilla si de todas maneras deben acostumbrarse a texturas más sólidas. Los teóricos analizaron este comportamiento y determinaron que alimentar a los niños con los trozos directamente era más efectivo, esto fue denominado “Baby Led Weaning”, no solo fue un éxito, sino que demostró que los bebés se acostumbran muy rápido a comer alimentos más variados.

Si hay algo que se debe tener en claro es que este tipo de alimentación no es para todo el mundo, no todos los niños logran adaptarse a consumir alimentos semisólidos a los seis meses, muchos terminan escupiendo, otros se atragantan y asustan a sus padres. Tomar la decisión de emprender este tipo estilo de vida puede ser contradictorio, ya que las tradiciones que se han establecido durante décadas nos han dejado con el pensamiento de si nosotros aprendimos así, los niños del futuro también pueden hacerlo.

La evolución humana ha dejado muchísimas cosas atrás, solo porque algo sirva de manera metódica, no significa que no pueda ser mejorada. Las enseñanzas antiguas abren un camino de posibilidades, utilizando a los niños, se puede explorar de manera más práctica si realmente estas enseñanzas tienen efectos positivos o no.

La alimentación de ahora no tiene nada que ver con la de antes, los padres ya no tienen miedo de ingeniar nuevas maneras para lograr que sus hijos tengan un desarrollo más óptimo y saludable. La alimentación complementaria no solo trata de darle al bebé comidas en papillas, sino que logre explorar texturas y sabores por sí solo, no solo aprende a comer, aprende a probar, algo que muchos adultos pierden a lo largo de los años.

Aunque lo ideal es que se introduzcan desde el principio pequeños trozos de comida, la papilla no está completamente excluida, solamente no se cree que es completamente necesario. Si te interesa más artículo como este, te recomendamos leer ¿Cómo quitar el hipo a un niño? 

¿A qué edad se empieza?

Si bien el orden de introducción de los alimentos no importa, ya que realmente no afecta para nada el desarrollo de la alimentación complementaria, lo que sí hay que tener muy en cuenta es la edad exacta en la que los bebés inician este tipo de dieta. Si se introduce muy temprano (antes de los 6 meses) se pueden sufrir riesgos tanto a corto como largo plazo, hasta esa edad, el único alimento que deben consumir los niños es la leche materna o si se requiere la leche artificial.

Además, muchos expertos declaran que aunque no se han demostrado los beneficios, si se ha visto que introducir a un bebé lactante antes del tiempo recomendado puede aumentar las infecciones que puede recibir, incluso si está en un país desarrollado. Los seis meses es un tiempo clave para la alimentación complementaria, allí se comienza a introducir alimentos lentamente.

La razón detrás de este número, es que el organismo de un bebé al cumplir los seis meses, se encuentra con la maduración necesaria para afrontar a este tipo de alimentos, sus niveles neurológicos, renales, gastrointestinales y su sistema inmune se encuentran en el momento preciso. Por otro lado, físicamente el niño ya es capaz de coger alimentos sólidos con su mano y redirigirlos hacia su boca.

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¿Qué le sucedería a tu hijo si consume una alimentación complementaria antes de los 4 meses?

A corto plazo:

  • Puede ahogarse con los trozos de comida.
  • Se aumenta la posibilidad de sufrir una gastroenteritis aguda e infecciones respiratorios.
  • El bebé puede sufrir una interferencia con la biodisponibilidad de hierro y zinc que ya se encuentra en la leche materna.
  • Al sustituir la leche materna (que hasta el momento es lo único que realmente deben consumir) se pierden nutrientes importantes que necesita su organismo.

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A largo plazo:

  • Puede verse expuesto a la obesidad desde temprana edad.
  • Se aumenta el riesgo de eczema atópico.
  • Se puede ver perjudicado por la diabetes tipo 1.
  • Los bebés que inician la alimentación complementaria antes del tiempo establecido suelen sufrir de destete precoz y todas las consecuencias que esta lleva.

Ni tan temprano ni tan tarde, ya que para comenzar la alimentación complementaria tampoco puede sobrepasar la edad de los 7 meses, ya que una introducción tardía conlleva una decena de problemas, ligados a las carencias de nutrientes, vitaminas e incluso a posibles intolerancias alimentarias.

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¿Cómo empezar?

Décadas atrás, los niños tenían muchísimas restricciones en cuanto la comida, las reglas eran infinitas, los parámetros determinaron con exactitud a qué edad debía comer ciertos alimentos, cuánto tiempo debía pasar entre comidas, el orden de los alimentos que se introducían, en fin, era demasiado complicado.

Ahora, los estudios han demostrado que la alimentación complementaria es en realidad mucho más sencilla de lo que muchos piensan.

Si bien existen varios consejos que se pueden adaptar al desarrollo y evolución individual de cada niño, existen tres reglas de oro cuando se inicia el proceso de la alimentación complementaria:

  1. La introducción de alimentos nuevos no debe suceder antes de los seis meses de edad.
  2. No se tiene que obligar a los pequeños a consumir algún alimento.
  3. Se deben ofrecer los alimentos uno por uno.

En cuanto esta última regla, se refiere a que durante el primer día, el niño solo debe tener contacto con un solo alimento, a este ejemplo le pondremos ingrediente A. Entonces durante el desayuno de ese primer día, el niño va a probar el ingrediente, lo va a escupir, lo va a volver a probar, va a jugar con él, se lo comerá y pedirá otro tipo de comida, esto es completamente normal.

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El siguiente paso, será observar sus reacciones: Verificar que no sienta náuseas, que no vomite, que no tenga diarrea, que no presente ninguna reacción alérgica, etc. Este proceso lo deberás cumplir con cada uno de los ingredientes nuevos que aplicas en su dieta.

Durante el segundo día, introducirán el ingrediente B, debido a que el A ya fue probado, entonces puedes juntar ambos si están dentro de la misma categoría o puedes darle a probar el ingrediente B en la mañana y el A en la tarde, siempre observando las reacciones que tenga el pequeño durante y después de alimentarse.

Al tercer día, se le va a introducir el ingrediente C, sumándole el A y B si no presentaron ningún problema. Así sucesivamente se hará la introducción de todos los alimentos que quieras incluir en su dieta a partir de ahora, siempre respetando las elecciones del niño.

Es muy importante destacar que no es necesario que el niño consuma algo nuevo todos los días, cada pequeño va a ir evolucionando de manera progresiva a su propio ritmo, pero debemos destacar de que cada vez que se introduce un alimento nuevo tiene que haber por lo menos un día de novedad.

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Los expertos recomiendan que la introducción de alimentos nuevos debería suceder en el desayuno, para dejar un margen de tiempo donde se pueden observar las reacciones del niño y donde se puede determinar si sufre de alguna reacción alérgica o no, de esta manera te aseguras que la alimentación complementaria sea más segura.

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¿Cuándo hay que ofrecer cada alimento?

Como hemos dicho antes, algún tiempo atrás, existían reglas estrictas sobre la alimentación de los niños, los pediatras y otros especialistas estipulaban el orden de consumo de los alimentos, por ejemplo, la manzana a los 8 meses pero la pera tenía que ser a los 12. Muchos de estos reglamentos establecidos no tienen ningún fundamento científico, estaban establecidos de esta manera por tradiciones de generaciones más antiguas.

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Dentro de la alimentación complementaria las reglas son modificables, los estudios han demostrado que esta es una práctica segura a partir de los 6 meses, incluso muchos especialistas cuestionan la edad normal para introducir los alimentos, explicando que creen que este tipo de dieta puede ser introducida incluso a partir de los 4 meses, si bien no existe nada en contra de esta práctica tan temprana tampoco han argumentos sólidos que la defiendan.

Incluso si a los seis meses aun lo ves pequeño, la realidad es que su organismo está listo para recibir nueva información alimenticia. Mucho más allá de solo comer, la alimentación complementaria abarca explorar, tocar, probar, divertirse, aprender y crecer.

Si se mantiene el régimen concreto, que exige que cada nuevo alimento sea introducido dentro de un periodo relativamente corto, entonces el orden de los tipos de alimentos solo va a depender de cuáles pueden consumir a los seis meses y cuáles no.

Seguimos resaltando que este método de alimentación no es para todos los niños, incluso si se encuentran en la edad correcta, puede que sus cuerpos rechacen este proceso, sin embargo, si no intentas introducirlo a los mismos. ¿Realmente estás seguro de que tu bebé no está listo?

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Es muy importante que durante este proceso consultes con tu pediatra de confianza, él deberá evaluar a tu pequeño y en conjunto con otros especialistas en el área, te darán las herramientas correctas para iniciar esta aventura.

Ante cualquier duda o síntoma durante la alimentación complementaria, debes consultar a un médico. La opinión de los expertos es algo que tienes que tomar muy en cuenta cuando se trata de los cuidados y la salud de tu hijo, incluso si tu pequeño bebé no está listo, no debes preocuparte, todo sucederá naturalmente y en cuestión de poco tiempo.

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Tipos de alimentos.

Una vez comprendas todos los pasos a seguir para iniciar la alimentación complementaria, debes aprender sobre los diferentes alimentos y sus aportes, así podrás determinar cuáles alimentos quieres incluir en la dieta de tu pequeño, es por eso que te dejamos una lista de las principales bases alimenticias y todo lo que necesitas saber de ellas.

Verduras y hortalizas: Lo primero que debemos entender este tipo de alimentos a pesar de contener nutrientes y vitaminas, su nivel calórico es mínimo, por lo que se utilizan como un complemento con otros alimentos como las legumbres, el arroz o incluso la carne.

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Las verduras deben ser cocinadas utilizando aceite de oliva, para aumentar la cantidad de calorías que aportan, los bebés requieren consumir diariamente un alto nivel en calorías. A partir de los seis meses, los pequeños pueden tener sus primeros acercamientos con este tipo de verduras y hortalizas.

Fruta: Las frutas entran en los alimentos con bajo nivel calórico, de hecho, es mucho más bajo que la propia leche materna. Por esta razón, su consumo debe ser moderado, para que sean acompañados por alimentos con más calorías, su consumo se recomienda a partir de los seis meses.

El zumo, a pesar de que proviene de la fruta, es considerado una bebida hipercalórica, no muy recomendable. Esto se debe a que para conseguir un vaso de jugo, se deben utilizar alrededor de dos o tres frutas, concentrando el azúcar, por lo que los niños al beber este jugo, están bebiendo un alto consumo de calorías, azúcares sin la fibra que proporciona las frutas.

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Cereales: definimos a los cereales como el trigo, el maíz, la avena, la cebada, el centeno, el arroz y la quínoa, no es necesario que los niños consuman todos los tipos de cereales por primera vez juntos, ni siquiera es necesario que prueben este tipo de alimentos si realmente no están dentro de la dieta común de la familia. Los bebés no necesitan consumir cereales en polvo.

En el caso de los alimentos que contengan gluten, es necesario ser precavidos, se recomienda que se introduzca en porciones muy pequeñas y separadas de otros alimentos, para observar si existe alguna reacción negativa.

Carne: En términos de carne, se aconseja que los bebés sean introducidos a este tipo de alimentos a partir de los seis meses, el único consejo que se da es que los primeros acercamientos que tengan sean con animales pequeños, es decir, con pollo y conejo que a diferencia de la carne de ternera, tienen menos colágeno y su digestión es más fácil, eventualmente, se incluirá la misma también.

En cuanto al cerdo, se recomienda discreción, ya que puede ser indigesta, el solomillo, en cambio, es una carne perfecta, que es jugosa y no tiene nervios. Los embutidos, no son una opción, debido a sus altos niveles en sodio, colorantes y conservantes, no aportan mucho valor nutricional a los pequeños.

Pescados y marisco: En el mundo de la alimentación complementaria, el pescado es un tema de discusión intenso, ya que existen millones de recomendaciones que especifican su introducción a los 9 meses, mientras que otras declaran que deben ser a los 3 años. Los estudios han demostrado que los bebés pueden consumir pescado desde 6 meses, evitando claro los pescados grandes por su cantidad elevada de mercurio.

Curiosamente, el mercurio acumulado en los peces no es culpa de ellos, ni de su evolución, sino del mercurio que llega a los mares por las industrias. Por otro parte, los mariscos no son una opción hasta los tres años e incluso aun así, puede ser tóxicos.

Legumbres: Este tipo de alimentos pueden ser introducidos a partir de los seis meses, su altos niveles de hierro son perfectos la una alimentación balanceada sobre todo si son acompañados de alimentos ricos en vitamina c, para que el hierro pueda ser absorbido mejor. La piel de las legumbres puede causar algunas flatulencias, de ser así puedes remover la piel antes de que la consuman.

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Huevo: Durante años, se creyó que los bebés no debían consumir huevo hasta los 12 meses, sin embargo, los estudios han demostrado que es posible introducirlo a partir de los seis meses.

Leches y otros derivados: Aunque entendemos que la leche artificial es derivada de la leche de vaca, este elemento no entra en esta categoría simplemente por el hecho de muchos padres se ven en la necesidad de alimentar a sus pequeños son leches artificiales en vez de la materna desde el momento de su nacimiento. La leche y sus derivados, tal y como lo consumimos los adultos, puede ser introducida a partir de los seis meses.

A pesar de esto, los especialistas realmente recomiendan que este elemento no sustituya a la leche materna o la leche artificial hasta que el niño cumpla los 12 meses. Los yogures, quesos y otros alimentos deben ser introducidos con moderación y en pequeñas cantidades.

Otros alimentos.

Es imposible, explicar todos los tipos de alimentos que existen en el mundo con total precisión, pero tener una guía clara es esencial en este proceso. Normalmente estos alimentos son los complementos de otros, aunque siguen siendo extremadamente importantes para una dieta balanceada.

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La sal es un alimento que en grandes cantidades puede representar un peligro, tanto para adultos como para niños. En el caso de la alimentación complementaria, se indica que la sal no es un alimento recomendable para introducir, ya que tiene la particularidad de que los niños pueden desarrollar un gusto insano a los alimentos salados, rechazando los sabores que no lleguen a esa altura.

La azúcar sufre el mismo destino, porque es un condimento extremadamente adictivo y en cierta medida dañino. El azúcar hace que los bebés consumen más comida y se vuelvan adictos a ese sabor, no solo es poco nutritivo, sino que también aporta muchas calorías, que si bien los bebés deben consumir muchas calorías, estas no pueden ser vacías.

La miel, es la alternativa perfecta natural del azúcar, aunque la misma puede contener esporas llamas clostridium botulinum, que cuando es absorbida por un intestino inmaduro incapaz de procesar, produce botulismo. El consumo de la miel está de desaconsejado para los menores de 1 año.

Los frutos secos no son una opción para la alimentación complementaria hasta que el pequeño sea capaz de masticar fuertemente, ya que su textura puede producir atragantamientos.

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El aceite, es un elemento que le puede dar sabor a cualquier otro alimento, se aconseja introducirlo a partir de los seis meses, sobre todo si se usa aceite de oliva. Siguiendo el caso de los alimentos más sanos, los alimentos integrales están menos modificados, por lo que se recomienda su consumo por encima de las harinas refinadas desde un inicio.

El agua se empieza a introducir a los seis meses, al igual que el resto de los alimentos, debe ser consumida por demanda. Si el bebé tiene sed entonces va a consumir más agua, si no tiene, entonces no beberá. El agua no debe ser ingerida por obligación, ya que existen muchos alimentos que ya de por sí, tienen niveles altos de agua en ellos y que al consumirlos sacian la sed.

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¿Qué hacemos con los alérgenos?

Uno de los temores más grandes que giran en torno a la alimentación complementaria, es introducir algún alimento conocido por producir alergias. Muchos se preguntan si lo mejor que pueden hacer es simplemente evitarlos o esperar a una introducción muy supervisada.

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La verdad es que no existe ninguna evidencia que exprese que retardar la introducción de un alimento alérgeno puede evitar el desarrollo de alguna alergia a futuro, de hecho, es más probable que la introducción temprana de este tipo de alimentos, mientras se haga en pequeñas cantidades, si pueda disminuir una aparición posterior de la alergia.

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Otro alimento un poco conflictivo es el gluten, a diferencia de otros alimentos como las nueces, hoy en día no existe ninguna manera de saber ni en qué momento ni la cantidad que debe ser introducida a la alimentación complementaria. Hasta hace unos años, se pensaba que debía ser entre los 4 o 6 meses de edad, pero no existe ninguna evidencia de disminución de la enfermedad celíaca.

Los pediatras informan que una buena manera de introducir los cereales es mediante polvos que se pueden disolver en la leche, además los mismos pueden ser añadidos a los purés, desde el arroz hasta las tortas de maíz, la avena y la quínoa, todo va a depender de la edad y del progreso que lleve el bebé, por otro lado se cree que las costumbres pueden influir en el tipo de alimentos que consumen los niños durante la alimentación complementaria.

Como una acotación importantes, se debe resaltar que sustituir la ingesta de leche materna por leche de formula solo por querer dar los cereales que contienen este tipo de leche, es un error garrafal, ya que el bebé se va condicionar a un destete precoz que puede ser evitado. Por si fuera poco, el consumo de estos alimentos no es obligatorio dentro de la alimentación complementaria, ya que los mismos nutrientes pueden ser obtenidos de otros alimentos que no interfieran con la dieta natural del bebé.

Para el caso de los lácteos, los bebés pueden vivir tranquilamente hasta los 9 meses sin ningún consumo externo al de la leche materna, los yogures y el queso pueden ser consumidos una vez el niño llegue a esa edad. La leche entera de vaca, por otro lado, solo puede ser consumida una vez el niño haya cumplidos los 12 meses.

Durante la introducción de la alimentación complementaria a los seis meses hasta los dos años de vida, el bebé deberá seguir su propia dieta, luego podrá incorporar lentamente los menús del resto de la familia. Muchos especialistas recomiendan mantener la cantidad de alimentos fuertes en cantidades reducidas y que los padres se adapten a la alimentación de su hijo, no al contrario.

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Ideas de recetas fáciles.

Hoy en día existen muchas personas que se dedican a crear nuevas recetas fáciles y nutritivas que ayudan a los padres a iniciar este rumbo de la alimentación complementaria, estas recetas son especialmente perfectas para que los bebés logren probar nuevas texturas y sabores utilizando sus manos.

Es importante recordarles a los padres que:

  • Todos los ingredientes que se utilicen en las recetas deben estar cortado en trozos pequeños para evitar cualquier tipo de inconvenientes, además se tienen que cocinar las verduras hasta que están queden bien blandas.
  • Si deseas innovar una receta por tu cuenta, tienes que evitar los sabores muy fuertes y los condimentos que no sean apropiados para la alimentación de los niños.
  • Los pescados deben ser limpiados con mucha cautela, eliminando las espinas.
  • No debes forzar a los pequeños a consumir ninguna comida, la idea es que puedan experimentar a su propio ritmo.

Los niños, a diferencia de los adultos, están más dispuestos a probar cosas diferentes si existe alguien refuerzo positivo y si a eso le agregamos la capacidad de los niños para imitar a los adultos, entonces tenemos la combinación perfecta para incentivar a los bebés para que coman de manera saludable.

  1. Pasta con verduras: Una manera sencilla de combinar un carbohidrato con un vegetal es mediante una pasta mezclada con verduras, estas pueden varias entre tomates, berenjenas y calabacines, siempre y cuantos estos sean blandos.
  2. Patatas al horno: Cuando hablamos de alimentación complementaria, uno de los mejores recursos que se pueden incluir en la dieta de los niños son aquellos que pueden ser consumidos sin la necesidad de usar utensilios y que no generen desastres, las patatas al horno son ligeras y no requieren de mucho aceite para ser cocinadas.
  3. Tortillas de hortalizas: Son alimentos lo suficientemente blando para el paladar de los más pequeños, además pueden ser combinados con varios elementos nutricionales.
  4. Albóndigas de garbanzos, cebada y calabaza: Un versión vegetariana de las albóndigas que los adultos tanto aman.
  5. Mini hamburguesas de salmón: El salmón es un alimento que todo el mundo debería probar por lo menos una vez en sus vidas, este tipo de pescado azul queda muy bien en forma de hamburguesa, es tremendamente saludable y muy jugoso.
  6. Tortilla de espaguetis con tomates y alcaparras: Como ya hemos mencionado antes, las tortillas son un elementos para incluir en la dieta de la alimentación complementaria, solo debes verificar que el espagueti sea cortado en trozos bien pequeños, las alcaparras puedes reemplazarlas si piensas que su sabor es muy intenso.
  7. Tortillas de patatas con queso: Otra idea perfecta de una tortilla nutritiva para los más pequeños de la casa.
  8. Albóndigas de pollo y tomate: La receta seria la misma que la de las albóndigas tradicionales, lo único que tiene que cambiar es la carne por el pollo, una receta simple y rápida.
  9. Nuggets de pollo caseros: La mayoría de los niños adoran los nuggets, son simples y muy ricos, hacerlo de manera casera es fácil y puedes controlar el tipo de ingredientes que van en su creación.
  10. Empanadillas de plátano, queso y naranja: Utilizando una masa hojaldrada puedes crear unas ricas empanadillas, estas terminan siendo el postre ideal.

La alimentación complementaria no es un concepto nuevo, pero si es un concepto que ha estado evolucionando muchísimo los últimos años. Los padres primerizos y no tan primerizos, se están uniendo a esta nueva tendencia de una dieta mucho más saludable, entretenida y perfecta para sus hijos.

Las dudas y la desconfianza son comunes, siempre tienes que informarte muy bien sobre el proceso que conlleva la alimentación complementaria, el tipo de alimentos que se deben introducir, el tiempo e incluso los posibles errores que se puedan cometer. Cuando hablamos de la salud de los niños, la educación amplia sobre un tema siempre va por encima de la práctica, aunque puede parecer intimidante, implementar una alimentación complementaria en la dieta de tu hijo puede llegar a ser la mejor decisión de tu vida.

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Nos interesa mucho tu opinión, así que déjanos un comentario para saber qué piensas sobre este artículo de alimentación complementaria.